Todos hemos experimentado estrés alguna vez, y es verdad que en cierta medida puede ser positivo a la hora de reaccionar con mayor rapidez y adaptarnos a nuevas situaciones. Pero si experimentas altos niveles de estrés que, en vez de impulsarte, solo te aflige y no puedes hacer frente a la situación, es considerado como estrés negativo (distrés) y puede ser perjudicial para la salud en general.

Las consecuencias del estrés son amplias y van desde problemas físicos hasta problemas emocionales; en este artículo conocerás la relación específica entre el estrés y el acné además de algunos consejos para prevenirlo.

La piel y la mente

Que no te sorprenda el hecho de conocer la estrecha relación entre tu piel, tus emociones y pensamientos. Sudamos ante una entrevista de trabajo o un examen, nos sonrojamos ante un momento vergonzoso, nos ponemos pálidos cuando tenemos miedo y se nos pone “la piel de gallina” ante una impresión fuerte.

¿Lo ves? Estos ejemplos cotidianos seguramente han estado presentes en algún momento de tu vida. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y es importante prestar atención a las señales que aparecen en ella.

Las 50 sombras del acné

Así como existen muchos tipos de acné, existen muchas posibles causas; por lo general, el acné suele ser multicausal ya que pueden existir factores genéticos, ambientales, hormonales, de estilos de vida (alimentación o limpieza) y, por supuesto, emocionales.

Es justamente el factor emocional, específicamente el estrés, el que puede predisponer la aparición de brotes de acné o empeorar los brotes ya existentes.

Cómo se forma el acné

Cada folículo de pelo está compuesto por glándulas sebáceas que producen sebo el cual mantiene la piel hidratada y saludable. Cuando el folículo se encuentra en “buen estado”, el cabello crece de manera normal y el sebo actúa como humectante que ayuda a prevenir daños, deshidratación e incluso quemaduras en la piel.

El sebo es segregado desde los poros hasta la superficie de la piel. Muchas veces las células muertas, bacterias, suciedad o exceso de grasa se acumulan en los poros y los obstruye. Cuando el poro está obstruido, el sebo no puede liberarse y la piel se inflama generando acné. Si gustas ver una animación más explícita de cómo se genera el acné, visita nuestro video en youtube

Recuerda: poros obstruidos = inflamación = acné

Esto pasa en tu piel cuando te estresas

¿Nunca has sentido que cuando estás estresada suelen aparecer en tu piel más granitos y espinillas? La explicación a esto es muy simple:

  • Cuando te estresas, tu cuerpo produce adrenalina que es la hormona que te mantiene alerta y activa
  • Cuando tus niveles de estrés son muy altos, la adrenalina se produce en exceso
  • El exceso de adrenalina produce un incremento de cortisol, también conocida como la hormona del estrés
  • El cortisol hace que las glándulas sebáceas produzcan más grasa/sebo
  • Al tener exceso de grasa en la piel, es probable que los poros se obstruyan con más facilidad y la piel se inflame, generando acné

5 consejos para prevenir el acné a causa del estrés

1.- Usar productos que contengan ácido salicílico

Como solución rápida, puedes hacer uso de productos que contengan ácido salicílico, un ácido que desobstruye los poros y ayuda a reducir la secreción de sebo/grasa. Otra alternativa que puede ayudar a desinflamar y evitar el enrojecimiento del acné, son las mascarillas de carbón activado. Estas mascarillas tienen un efecto “detox” en la piel y también reduce la producción de sebo, que como vimos más arriba, contribuye mucho a la aparición de brotes.

2.- Mejora tus hábitos

Incluye a tu día una dosis de actividad física o ejercicio, ya sean caminatas, paseos en bicicleta, baile, yoga … ¡todo cuenta! El ejercicio no solamente te ayudará a ponerte en forma sino que puede mejorar mucho la apariencia de tu piel ya que al sudar, la temperatura de tu cuerpo aumenta y los poros de tu piel se dilatan. El sudor ayudará a eliminar toxinas y suciedad acumulada en tu piel.

Mantén una alimentación equilibrada, incluye en tus comidas vegetales y consume más frutas. No es una ley universal pero muchas personas son propensas a tener más acné cuando consumen lácteos, comida picante, comida grasosa o azúcares refinados; si es tu caso, evita dichos alimentos.

3.- Identifica lo que te estresa

Ahora pasamos a algunos consejos preventivos más internos; porque no importa cuantas cremas o tratamientos reciba nuestra piel, muchas veces la solución se encuentra dentro de nuestra psique.

Identificar lo que nos angustia o estresa, no es una tarea fácil pero tampoco imposible; lo más recomendable es iniciar identificando el aspecto o dimensión del cual proviene ese estrés. Para eso, puedes hacer uso de esta rueda que es llamada “pantallazo” en la terapia cognitiva, pero que se ha popularizado en coaching con el nombre “rueda de la vida”.

Sea cual sea el nombre que gustes darle, esta herramienta puede ayudarte a identificar con mayor facilidad qué aspecto de tu vida es el que puede estar desencadenando un estrés negativo en ti.

Puntúa del 1 al 10 cada dimensión de acuerdo a que tan satisfecha te sientes en cada una de ellas. 1 es «nada satisfecha» y 10 es «muy satisfecha». Si gustas agregar una dimensión adicional ¡hazlo! 🙂

4.- ¿Tiene solución?

Ahora que tienes un vistazo más amplio de las áreas de tu vida que no andan como te gustaría, es momento de pensar en posibles soluciones. Hay un dicho que intento utilizar como “mantra” ya que es muy poderoso:


“Si algo tiene solución…¿para qué te preocupas?, Si algo no tiene solución…¿para qué te preocupas?”

Y es que el ser humano es experto en estar “ocupado” antes de que las cosas sucedan en realidad; de ahí surge la palabra “PRE ocupado”. Poco a poco debemos ir aprendiendo a que hay muchas cosas que escapan de nuestro control ¡sería genial controlarlo todo! pero no es así. La buena noticia es que, si bien hay situaciones que no puedes controlar, si puedes ir practicando poco a poco en controlar tu percepción de las cosas. Ya que recuerda…

“No es una situación la que te afecta, es la perspectiva que tienes acerca de esa situación”

Es verdad, cambiar la perspectiva que tenemos ante lo que nos acontece no es sencillo pero considera estos consejos como el primer paso para lograrlo. No todos tenemos el mismo ritmo a la hora de solucionar los problemas, si consideras que te resulta muy complicado identificar los estresores o buscar posibles soluciones ¡no estás sol@ en esto! Siempre podrás tener la ayuda y orientación de un profesional. Recuérdalo <3

5.- Date tiempo para ti

Vivimos en un mundo acelerado, en el cual debemos prestar atención a 1000 cosas y es justamente ello que nos hace perder de foco un aspecto muy importante: NOSOTR@S MISMAS. Haz una pausa, no pasa nada, relájate y haz lo que te gusta o lo que te tranquiliza.

Escuchar música, pintar, dibujar, cantar, bailar, pasear, correr, leer, escribir, viajar, etc ¿qué actividad es la que mayor satisfacción y bienestar te genera? ¿lo sabes? ¡Genial! Ahora recuerda ponerla en práctica cada vez que puedas.


Ahora que ya conoces la relación entre el acné y el estrés ¿te sientes un poco identificad@? ¿qué consejo te animas a poner en práctica?

También recuerda que al final del día, el acné no puede desvanecer lo hermos@ que eres. Tómalo con calma, todo es temporal, los brotes que te preocupan se irán. Aún así, recuerda siempre que hay especialistas en dermatología que te pueden orientar con mayor certeza.